El conocimiento del pasado es indispensable para poder formarse una concepción realista del mundo en el que nos toque vivir. Ahora bien, si dicho conocimiento nos es transmitido en un lenguaje culto, por medio de reconstrucciones que podrían equipararse a los mejores relatos de una novela de aventuras, cuando los personajes relevantes son descritos en todo su esplendor y profundidad y cuando las situaciones primordiales son reconstruidas con imaginación y empatía, el resultado es una joya de la cual el lector no querrá ya desprenderse.