Entre la increible variedad de posibilidades educativas que se ofrecen a los y las docentes, no suelen abundar las iniciativas teatrales con calidad. A lo sumo, se acude a pseudo-representaciones que agradan más al profesorado y a los padres de las y los alumnos que al propio alumnado, siguiéndose en pocas ocasiones un plan ordenado y eficaz que conlleve a una buena educación teatral.