Vivir en plenitud solo es una opción para quienes tienen posibilidades, estudios, y no para aquellos que enfrentan responsabilidades apremiantes e inmediatas. Parece que perseguir los sueños es una utopía, algo fantasioso e inútil que solo restar tiempo y energía. En el fondo, todos soñamos con un mejor presente y librarnos de lo que nos abruma, de lo que nos detiene.