Alguna vez escuché esta conversación: Cuando termino un libro y puedo decir me gustó, comparto las ideas, entonces pienso buen libro. Cuando termino un libro y puedo decir me aportó algo nuevo, fue diferente, me retó, entonces pienso ¡muy buen libro. Y cuando termino un libro y puedo decir me gustó, me enriqueció y además tengo una idea de cómo ponerlo en práctica, entonces pienso ¡excelente libro! Desde mi perspectiva, éste es un ¡excelente libro!