El muchacho imparable y curioso que está por convertirse en un sacerdote sibarita, afecto al placer de las camas ajenas, lector de la literatura de la ilustración y apasionado defensor de la libertad y de los derechos de los criollos y los nacidos en la nueva España, no se imagina lo lejos que lo llevarán los ideales que considera dignos de defensa.