Un museo londinense expone por primera vez los tesoros de los garamantes, un antiguo pueblo del norte de África, y los visitantes aguardan en filas eternas para ver las dos piezas más célebres de la exposición: la madeja y el niño de oro. Se dice que el niño está maldito, y los rumores alzan el vuelo cuando se produce un intento de asesinato en el museo.