Esta historia, ambientada en los años que precedieron y siguieron a la guerra civil libanesa, es una historia casi sebaldiana sobre la fragilidad y la nula fiabilidad de la memoria, sobre la imposibilidad de recuperar el pasado.
Pero esta imposibilidad ofrece, como contrapartida, una posibilidad: la de elaborar un relato, uno con tanta belleza, tanta delicadeza y tantas variantes y facetas como las que tiene este libro.