En Las paredes oyen triunfa la autenticidad -y la fineza interior del ser sobre, la apariencia y el buen aspecto físico, En esta conocidísima comedia de Alarcón compiten dos galanes por el amor de la viuda doña Ana, Don Mendo, apuesto y simpático, es sin embargo, un maldiciente, incluso de la mujer a la que pretende. En una lograda técnica de contrastes, Alarcón presenta a don Juan, feo y algo contrahecho, pero de una gran probidad y nobleza interiores.