A José Lezama Lima podrían aplicársele las palabras por él consagradas a Luis de Góngora: ¿Pregonero y relator de la gloria alza en sus manos las formas del esplendor para que Dios y las criaturas las reencuentren y contemplen?. En Paradiso, momento definitivo de la literatura de América Latina, el esplendor se desdobla y multiplica para dejarnos simultáneamente con el envejecimiento y la lucidez que toda gran obra de arte obtiene y deposita entre nosotros.