¿Es mejor soñar la vida que vivirla como quería Proust? ¿se puede, laboriosa e infatigablemente, construir una segunda e imaginaria vida? El ajedrecista de la ciudadela le cuenta su minuciosa biografía a un interlocutor que no se sabe quien es ni como se llama y que puede ser usted mismo o no existir. El protagonista narra su vida, real o imaginaria, deliran-te o inventada y habla del destino y la locura de los grandes ajedrecistas.