Ha pasado un año desde el accidente que tuvo lugar al final de la calle 118 y Simón aún ve el fantasma por todas partes: en la calle donde ocurrió, en su casa, en la tienda... Le sigue de cerca y solo él la puede ver.
Todo el mundo parece haber pasado página, pero Simón se siente atrapado en una espiral de la que no sabe cómo salir. María siempre ha tenido una forma muy curiosa de lidiar con los problemas: huir de ellos.