Thomas no tiene idea de que Andrew haría cualquier cosa por él. Protegerlo, mentir por él. Matar por él.
Ahora que han regresado a la Academia Wickwood y su hermana melliza parece evitarlo, Andrew Perrault se ha vuelto más cercano a Thomas Rye, el chico al que le escribe historias, el que siempre tiene las manos manchadas de tinta, el del cabello con el color de las hojas en otoño.