A veces lo que separa no es la muerte, sino la vida.
Después de perder a su padre, Vane regresa al único lugar donde aún puede sentirlo cerca: el Café Morelia. Motivada por el deseo de comenzar de nuevo decide pedir trabajo allí. Conforme aprende a preparar las mejores bebidas, termina enamorándose del lugar y sueña con convertirse en la dueña. Pero, poco a poco, descubre que su fantasía implica más que preparar una buena taza de café.