La historia edulcorada es tan dañina como la historia tergiversada o manipulada, así que más vale que te prepares, intrépido lector, antes de continuar con este libro de grandezas y miserias de las mujeres que sí dejaron huella.
Parece que la guerra no sea una cuestión de mujeres; siempre son víctimas, pero nunca sus protagonistas.