La guerra que enfrentó desde principios del siglo XIV hasta mediados del siglo XV a Francia e Inglaterra fue, con mucho, el más importante conflicto militar del Occidente medieval cristiano.
Lo que inicialmente era una disputa feudal se transformó, con el paso del tiempo, en un conflicto dinástico de gigantescas proporciones; un enfrentamiento que iba a cambiar la geografía política europea.