Uno de los hermanos quiere ponerle fin a la guerra. El otro quiere ganarla.
Emil y Brighton lograron lo imposible: derrotaron a los Regadores de Sangre y escaparon con vida… o eso creían. Cuando Brighton bebió la Sangre de la Parca, pensó que esta lo haría invencible, pero, en cambio, la poción lo está matando.