Hoy miré mi cuerpo inerte, en una caja plateada, con ramos de flores a su alrededor, así como un sirio de cuatro esquinas, pensé que lloraría, pero no fue así, pues sentí una gran alegría. Al ver mi cuerpo físico, en diferente función (difunto), comprendí que ya no era parte de mi, que ahora había dejado de habitar en esa materia, que si bien me había trasportado por toda una vida, su existencia había concluido.