Yoshio Manaka fue poeta, artista, erudito, médico y sanador. Vivió para las ideas y las invenciones, y ellas le inspiraron. En el pináculo de su vida alcanzó un nivel de habilidad terapéutica al que solo pueden llegar aquellos que invierten muchos años de práctica, estudio e investigación. Y sin embargo no buscó espaldarazos, sino los casos médicos complicados y sin esperanza.