Las similitudes latinoamericanas (y quizá estereotipadas) en los ámbitos social, económico y político no se pueden negar. Por lo general, identificamos a nuestros países por tener una estabilidad económica endeble, bajos niveles de integración y cohesión social, altos índices de pobreza y frustración por no poder salir de ésta, la división de la economía es desproporcionada y la acumulan solamente unas cuantas familias.