Cada parte del universo encierra una belleza y una complejidad que han sorprendido siempre al ser humano. pero este no queda satisfecho con la mera contemplación sino que inevitablemente intenta comprender la razón de su fascinación en la observación de las olas, el humo del cigarrillo, el crepitar del fuego o la formación de nubes y tornados, en suma, en la observación del comportamiento de líquidos y gases el hombre ha descubierto una enorme área de estudio.