Kinch Na Shannack le debe una pequeña fortuna al Gremio de los Ladrones, que lo educó en las artes del latrocinio. Su deuda le ha llevado a esconderse en el bosque junto a la antigua carretera, acechando y listo para asaltar al primer incauto que se cruce en su camino. Hoy, sin embargo, Kinch Na Shannack ha elegido a la víctima equivocada.