Eres todo un misterio para mi, una rosa silvestre, sus espinas contra mi costado.
Blythe Hawthorne jamás ha dejado que le diga lo que debe hacer; ni la sociedad, ni su sobreprotector padre y, ciertamente, no permitirá que lo haga el hombre al que se ha unido, sin importarle lo insufrible y maleducado que sea.