El vampiro es un mito universal y atemporal que representa los impulsos e instintos humanos reprimidos más primitivos. Es el lado salvaje del hombre y por tanto está en continuo conflicto con el lado social y religioso.
En la literatura del siglo XVIII, el vampiro es ante todo la manifestación del deseo sexual, un hambre prohibida, imposible de apagar, que ninguna moralidad puede domesticar.