Elena no soporta la nueva familia de su abuelo. Cuando este fallece, la joven se ve obligada a cumplir su última voluntad: debe pasar las vacaciones de verano junto a ellos, desde junio… hasta el último amanecer de agosto.
En un palacio, rodeada de lujos y acompañada por amigos, Elena tiene que convivir con los niños ricos de la casa: los hermanos Ibarra.