Confrontado, por un lado, con las condiciones que imponía la guerra en Argelia y, por otro, con las barreras inconscientes que levantaba la cotidianidad en Béarn, el joven investigador Pierre Bourdieu notó que ni los métodos de trabajo que había adquirido en su formación como filósofo ni los procedimientos habituales de la investigación etnográfica o estadística eran suficientemente aplicables para emprender un estudio confiable y objetivo de la realidad social en cuestión.