William Shakespeare vivió entre 1564 y 1616. En su tiempo fue un autor exitoso y admirado. Grandes escritores del siglo XVII le rindieron tributo y sus piezas se representaron durante el siguiente, pero sólo a mediados del XVIII fue señalado como un genio cuya imaginación eclipsaba a la de todos sus colegas. El impacto determinante que ha tenido desde entonces su obra se debe tanto a constantes e innumerables producciones teatrales, como a la necesidad de reinterpretarla que han sentido sucesivas camadas de artistas y estudiosos.