Cuando nació mi hija, todo el proceso de reescribir
mi pasado, de ver cara a cara las sombras y de
hacer el esfuerzo por incorporarlas a mi mente para
trabajarlas y dejar de empujarlas o negarlas, tomó un
valor completamente diferente. Tengo la certeza de
que el trabajo que yo hago en mí libera a mi hija de
sus efectos. Si yo sano estas creencias limitantes y
me abro a sentirme digna de amor y respeto, podré
transmitirle implícitamente a mi hija estas creencias
sobre sí misma y su mundo.