El estado que guarda el sistema federal mexicano en general, y el régimen municipal en particular, no es satisfactorio. La centralización política comenzó en nuestro país al menos desde el último tercio del siglo XIX; se acrecentó después de la Revolución Mexicana de 1910 y a lo largo de todo el siglo XX se consolidó de manera creciente. La Constitución de 1917 fue constantemente reformada en el artículo relativo a las competencias de la Federación (artículo 73, el más reformado), mismas que fueron creciendo al grado de incluir no sólo un gran número de materias, sino también las de mayor peso e impacto en la vida nacional.