La verdad es ésta: hay veces en las que ser un humano sensible y cariñoso está del asco.
Este mundo puede ser un lugar difícil de navegar, y si además de tener encima todo su dolor, quieres hacer que las cosas mejoren, entonces es fácil dejarse llevar por el agobio, por el agotamiento extremo o incluso por las ganas de abandonarlo todo.