La cultura llamada «normopensante» tiene sus códigos y su lógica, que en general se escapan de la comprensión de las personas atípicas (los sobreeficientes, los hipersensibles, los «piensa-demasiado»). Como todas las culturas, ésta tiene sus fortalezas y sus debilidades, sus mitos fundadores inamovibles, una forma de sabiduría y también sus límites.