La magia es inherente al ser humano; ha estado presente desde tiempos remotos. Nos servimos de ella en momentos de incertidumbre, cuando necesitamos más fe que ciencia. En estos tiempos, pareciera normal el sentirnos perdidos, absorbidos por la tecnología, las ambiciones, la marcha del día a día, que nos cansa y nos descarrila de aquel camino que creíamos tener trazado.