La doctora Dolly vive en Dolly City, que está algo así como en Israel, un lugar donde todos los trenes llevan a Dachau, y todos los vehículos son escarabajos Volkswagen.
En su laboratorio de experimentación, situado en un edificio de cuatrocientas plantas, viven ratas, conejos y el antiguo jefe de su padre, al que tortura. Ahora, Dolly ha acogido también un bebé.