El penal de Puente Grande, en Jalisco, alberga a quienes han sido acusados de los crímenes más graves y horrendos en México.
Convivir diario con los internos no sólo es complicado, sino riesgoso. Es fácil entrar, pero no se sabe si la puerta se abrirá para salir con vida. En los últimos 12 años, Ezequiel Guzmán ha laborado como custodio de diversos centros penitenciarios del país, pero nunca estuvo tan expuesto como en Puente Grande.