Las comunidades virtuales y las redes sociodigitales son prueba de la necesidad intrínsecamente humana de relacionarnos con los demás. Abierto un nuevo espacio en la zona virtual que engendran los dispositivos y lenguajes digitales, el individuo se conecta, enriquece los contenidos de este mundo virtual, modifica los flujos de información y persigue metas, personales o colectivas, que señalan su presencia humana en un entorno matemático.