El hombre es literalmente lo que piensa, siendo su carácter la suma de todos sus pensamientos.
Por lo tanto, los pensamientos negativos, como la ira, el miedo y la autocompasión, conducen a situaciones adversas y a una vida desdichada. En contraste, los pensamientos positivos, como el amor, la compasión y la felicidad, resultan en una vida de éxito y bienestar.