«Seguimos un rato así sentados, sin pronunciar palabra, pero diciéndolo todo. Quentin no se iba a ninguna parte, yo no me iba a ninguna parte. Estábamos donde queríamos estar.»
Cuando Jade decidió pasar el verano en California con su tía, creía saber donde se estaba metiendo. Pero nada podría haberla preparado para Quentin.