LIBERA A LOS CUERVOS, FALLON, Y ENTONCES SERÁS REINA.
Mi vida cambió cuando un oráculo vaticinó que me convertiría en reina, puesto que la curvatura de mis orejas nunca me permitió tener grandes aspiraciones. Al fin y al cabo, yo era la mestiza sin magia a quien las bestias adoraban y los fae de sangre pura de la corte detestaban. Bueno... todos, menos uno.