Esta novela nos permite asistir a la controvertida reconstrucción de uno de los momentos más determinantes de la civilización occidental: el surgimiento de la Iglesia como institución de poder.
Este proceso, emprendido en medio de la corrupción y el fanatismo del siglo V, durante los últimos destellos de una Antigüedad ya exhausta, acabó con la posibilidad de una religión diferente.