Vivimos momentos de cambio, no sólo en el terreno de lo político, sino en el trasfondo de lo jurídico y económico.
Los cambios de estructura jurídica obligan a los operadores jurídicos a una actualización constante desde la trinchera académica, pasando por el terreno del litigio y hasta el grado de entablar nuevas formas de resolución de conflictos (sentencias).