El pequeño Albert era un niño de pocas palabras, pero muchas ideas. Al principio no encajaba del todo en la escuela, pero no tardé en enamorarse de la física y las matemáticas, y escribió su primer ensayo científico cuando aún era un adolescente.
Albert dedicó su vida a explicar la relación entre el espacio y el tiempo, estableciendo las bases para la mayoría de los inventos del siglo XXI.