Agostino es la historia de un despertar sexual, de la abrupta pérdida de la inocencia por parte de un atormentado adolescente de la burguesía romana; es el relato de su educación sentimental, que se consuma en el seno de una idílica relación madre-hijo en la que el amor materno es correspondido por un sentimiento ambivalente: una atracción a la vez ingenua e impura, etérea y carnal, que empieza a fermentar en Agostino el día en el que su madre, una viuda joven y cargada de sensual vitalidad, conoce, durante unas vacaciones en la playa toscana, a un hombre con el que coquetea.